viernes, 1 de febrero de 2013

La corrupción explica muchas cosas


Los diversos casos de corrupción que invaden las hemerotecas y, en especial, el caso Bárcenas, me sugieren una realidad mucho más interesante y de trascendencia más profunda que el ya de por sí lamentable hecho de la apropiación ilegítima de grandes cantidades de dinero. De ser cierto que, por ejemplo, el dinero saliera de empresas de construcción, podemos entender que eran un premio por las políticas en su favor. Eso nos lleva a que muchas de las políticas de las últimas décadas no sólo fueron corruptas, sino interesadas y posiblemente innecesarias. Es decir, atando cabos, nos acercamos a la idea de que muchas políticas realizadas en este país podrían haber sido de otra manera, y el país ser mucho más eficiente y adelantado, de no haber sido por estos casos de corrupción.

Eso es casi un pensamiento positivo que podemos extraer de este escándalo: otras políticas eran posibles. No era necesario el ladrillazo. Quizá, si este asunto termine por llevar ante la justicia a más de un responsable (ya veremos), y, solo si la sociedad española sufre una transformación a raíz de esto, tarde o temprano existan mecanismos para que los gobiernos estén más llenos de gestores honrados que de todo lo contrario. Entonces podremos esperar que se gobierne de forma adecuada y no sólo para las empresas que untan a los políticos. No olvidemos que, incluso si es de forma legal, muchos políticos son premiados con puestos de alto rango en las empresas privadas después de sus mandatos. Y eso no ha cambiado todavía.

Quizá este país podría ser mucho más eficiente. Los de un partido le echaban la culpa a los del otro. Quizá la realidad es que ambos estaban tan ocupados forrando sus poltronas que la eficacia de lo público, para lo que habían sido votados, no les importó.


Pero muchas cosas tendrán que cambiar. La mentalidad democrática en este país aún es inmadura, y se premia con mayorías absolutas a partidos corruptos. Y se dice "pero si todos roban" como si no debiéramos desear evitarlo. Y nos conformamos. Tenemos que cambiar tanto los de abajo como los de arriba.





viernes, 30 de noviembre de 2012

Los ricos no crean empleo

Muy interesante esta charla dentro del ciclo TED



Discurso censurado de Nick Hanauer en TED: "Los ricos no crean empleo". from 1968RIP on Vimeo.

A la reflexión de este vídeo cabe añadirle la cuestión de que las empresas, si se da la ocasión, o si la competitividad presiona, tenderán a preferir las fórmulas de contratación más baratas, reducir costes de plantilla, etc. etc. Y aprovecharse de reformas laborales como la que nos han aplicado en España.

También añadiría que el miedo a que decrezca el empleo y se desestabilice la economía si se grava a las grandes fortunas es una idea de un modelo de economía, como dice el conferenciante, que nos impide imaginar otro diferente. Por ejemplo, una economía que favorezca a las pequeñas empresas antes que a las grandes, lo cual además evitaría entropías como la que se produce cuando el grueso del empleo pertenece a multinacionales y éstas cierran: el desempleo y la desestabilidad son cuantiosos, repentinos y drásticos. Este peligro sería menor si tanto el mercado de consumo como el de trabajo dependiesen mucho más de las pequeñas empresas.

Hay que pensar también en qué ocurriría si se comenzase a gravar a los más ricos. Habría un proceso de transición de una economía de grandes empresas a una de pequeñas empresas. Pero ¿sería un proceso dramático o fluido? Quizá sería dramático mientras que hay mucha gente trabajando en empresas multinacionales y muchos de los productos de consumo son ofrecidos por ellas. Quizá pasado un tiempo esto fuera sustituido por la oferta de las pequeñas, de las cuales en general existen en casi todos los sectores pero están limitadas por la estructura económica y quizá no puedan competir con las grandes en las condiciones actuales. Teniendo en cuenta este aspecto quizá el proceso fuese fluido. Según algunos análisis, gran parte de la economía en España depende de pequeñas empresas y autónomos.

También podemos tener en cuenta cómo funcionan algunas de las grandes inversiones. Si tenemos en cuenta que, a mayor fortuna, mayor facilidad para acceder al crédito, podemos quizá observar que muchas de las grandes inversiones no se hacen con capital propio de la empresa, sino prestado. Si cambiase la mentalidad de crédito de los bancos, o si, simplemente, se les obligase a cumplir las condiciones de los rescates, el crédito a pequeñas empresas debería ser más fluido. Algunas de las grandes inversiones también reciben cuantiosas subvenciones. Incluso existen casos -como la instalación de parques eólicos- que se llevan a cabo precisamente por la subvención, buscando esa suma como beneficio, y el futuro de la instalación no importa demasiado, en algunos casos. Es decir, algunas de las grandes inversiones se realizan por costes propios mínimos o nulos. Lo que significa que -en esos casos- las grandes fortunas no son las que producen el tejido empresarial, sino los préstamos y las subvenciones.

sábado, 17 de noviembre de 2012

España no es una democracia (II)

Gracias a este programa de televisión que resume un año del gobierno de Mariano Rajoy, puedo extender el último artículo con el vídeo, que ilustra muy bien cómo la democracia en España se encuentra en un estado lamentable. Enlace del programa aquí

viernes, 16 de noviembre de 2012

España no es una democracia

Hasta hace bien poco, era difícil explicar a la mayoría de las personas por qué uno cree que no estábamos viviendo en una democracia verdadera sino en una dictadura encubierta. Una dictadura cómoda, lo que aquél escritor llamó "jaulas más grandes y cadenas más largas". Perdiendo miles de personas el trabajo, la masa social se empieza a dar cuenta de que algo iba mal. El movimiento antiglobalización y los movimientos punk políticos ya decíamos a principios de los 90 que este sistema era una estafa, y lo que ahora aquí llamamos crisis -como si se trata de una disfunción puntual- era la política económica impuesta por el FMI y las troikas a los países del hemisferio sur en los últimos 20 años. Todo el mundo creía que aquello era aislado de lo que ocurría en el hemisferio norte, y que aquí nos iba bien por nuestras conquistas sociales y la razonabilidad de nuestros ricos y nuestros gobernantes. Lo que nos está ocurriendo, esta crisis que no es crisis sino estafa, es lo mismo que ocurrió antes en el medio mundo que las noticias nos presentaban como caótico y subdesarrollado. Podría ser cierto que muchos de esos países hayan sido fácilmente corruptibles, tal como lo han sido Grecia y España, y por eso la troika encuentra el mejor caldo de cultivo para sus reformas en nuestros países. En un par de años hemos pasado de ser un país de consumidores complacientes a trabajadores asustados. El cuento de hadas del progreso que nos contaron no era tan guay como llegamos a creer. Vivíamos en una dictadura encubierta: se nos permitía creer que teníamos poder, cuando en realidad existían toda una serie de barreras para que no pudiéramos ejercerlo, ni siquiera conocerlo.

Lo peor de todo es que apenas hayamos rayado la superficie en la protesta por lo que nos oprime. Mucha gente está preocupada por la falta de empleo, pero no sé si la mayoría de los manifestantes están dispuestos a cuestionar las estructuras de poder bajo las que estábamos trabajando. Esta semana, coincidiendo con la huelga general, se ha aprobado la ley de tasas judiciales y apenas nos hemos hecho eco. Significa que para cada cosa por la que requiramos los servicios públicos de justicia, debemos pagar una tasa. Se dice que por recurrir una multa de tráfico de 100€, pagar 150€. Para reclamar una indemnización por un accidente de tráfico, entre 6000 y 20.000. Por divorciarse, en torno a 1200€. Y por reclamar una causa por despido improcedente (que ahora debe pasar por el juzgado como una demanda judicial), 600€ o más.

Creo que no nos hemos dado cuenta del agujero en que esto nos ha metido. En estos momentos, no hay derechos laborales en España, porque la última reforma laboral ha inhabilitado la validez efectiva y obligatoria de los convenios. Pero para rizar el rizo, ya no tenemos justicia universal. Esto es muy grave. A partir de ahora, con esta ley de tasas, sólo quienes tengan dinero de sobra para costearse la justicia podrán decidirse a reclamar sus derechos ante un tribunal. Se ha acabado la democracia garantizada por el estado. Ya estamos en un régimen no democrático. Ya no necesitamos complejas explicaciones sobre el poder de los lobbys económicos y las restricciones legales: la democracia que protege al trabajador y da cobertura legal pagada con los impuestos no existe en España en este momento. Aunque muchos jueces han criticado y tachado esta nueva ley de anticonstitucional y antidemocrática.

Y eso sin contar que, cada vez para más gente, es obvia la imagen y experiencia que tenemos de la policía, especialmente de los antidisturbios, por su brutalidad, abritrariedad e impunidad. Y sin contar que en España no existe de forma efectiva en la ley la separación de poderes como en el resto de democracias europeas: los jueces puede escogerlos el partido en el poder temporal. Sin contar los rescates bancarios con los que las entidades rescatadas han hecho lo que han querido y no han solucionado la crisis como pedían las condiciones del rescate. Sin contar políticos que faltan a su programa electoral, se suben el sueldo o legislan para las empresas con las que están relacionadas. Y así tantas y tantas cosas. Señoras y señores: España no es una democracia.

No estamos en una democracia, y no estamos aún lo suficientemente indignados.