viernes, 25 de noviembre de 2011

Ser antisistema


En los medios de comunicación y en las discusiones en la calle y en los foros de internet siempre hay palabras mágicas que, por el poder que otorga el estereotipo, impiden que la conversación continúe por ciertos derroteros. Una de esas palabras es "antisistema" o "jóvenes antisistema". Como ya hice con respecto al término "perroflauta" voy a intentar analizar qué conlleva esa expresión.

Creo que está bastante claro que cuando los medios de comunicación dicen que había "jóvenes de grupos antisistema" se refieren a personas violentas que no respetan el orden establecido. En los medios nunca se ha hablado sobre si la gente que, individualmente o en grupos organizados, está en contra del orden establecido son violentos o sobre cuáles son sus razones. Por eso se supone que ni tienen razones, ni van a dejar de ser violentos. "Antisistema" es una palabra que aparece sólo en momentos concretos, relacionados a episodios de violencia callejera -en los que no se analiza si a veces fueron las fuerzas de seguridad las que empezaron-, y que resuena como cuando nos avisan "cuidado que viene el coco". Pero nadie parece saber quiénes son esos "antisistema", salvo dicha policía, que parece conocerlos y tenerlos estudiados. Sin embargo, ni en la escuela ni, insisto, en los medios de comunicación, se nos ha hablado nunca de qué son, qué quieren y por qué estos antisistema. Se habla de "los antisistema", pero nunca se explica qué son.

Nunca se ha hablado tampoco como se debería de los movimientos antiglobalización y de otros muchos, y a menudo los medios retratan a cualquier medio disidente sólo con las eventuales imágenes de enfrentamientos con la policía, sesgando si era un enfrentamiento entre manifestantes y fuerzas del orden, o como en muchas ocasiones, si sólo eran las fuerzas del orden contra los manifestantes.



La palabra "antisistema" encierra en sí misma una oportunidad para esos movimientos de ser comprendidos o bien ser malinterpretados. Cuando resuena en los medios o en boca de reaccionarios, da la impresión de que hay personas que simplemente están en contra de toda forma de hacer las cosas, de todo "sistema", algo así como analfabetos de la vida y enfermos del comportamiento. Y que por eso son violentos. Es un estereotipo que puede tener algo de razón si atendemos a individuos concretos -como hacen los medios sensacionalistas-, pues sí es cierto que tanto en la izquierdas y derechas más radicales se reúnen personas de carácter agresivo e impulsivo, que confunden planteamientos políticos radicales con su necesidad de expresión de rabia. Pero un planteamiento político radical no implica un carácter violento ni que la puesta en práctica de esas ideas pase por el ejercicio de la acción violenta.
También podemos leer en "antisistema" la cuestión de que hay gente que está contra el sistema, y el sistema ya sabemos cuál es -o quizá no-. Y estar en contra, tener una opinión dispar, es completamente libre, y no implica ser violento. Si los medios hablan de "antisistemas" sólo cuando consiguen imágenes de alguno alborotando, están ignorando libros sobre historia política incluso reciente, y negando discusiones y reflexiones actuales que también incluyen a escritores y columnistas pacíficos de periódicos y editoriales comerciales.

Dentro del movimiento 15m hay por un lado la aceptación de la etiqueta y la búsqueda de ruptura con el discurso de los estereotipos: "No soy anisistema, el sistema es antí mi", o "todos somos antisistema". Pero también hay cierto complejo, o bien distanciamiento, a la hora de aceptar esa idea, pues en algunos manifiestos se ha podido leer "no somos un grupo antisistema". Pero ¿de verdad es algo malo ser antisistema? Rescatemos esa palabra para reflexionarlo:

El sistema capitalista, desde sus inicios y aún en la actualidad, ha permitido que una minoría se haya enriquecido utilizando mano de obra lo más barata posible, porfiando contra el aumento de derechos de los trabajadores en todas las ocasiones. Ha obviado el respeto al equilibrio de la Naturaleza y los recursos, tomándose con parsimonia la creación de leyes que limiten su destrucción. Ha permitido que los especuladores financieros alteren el precio de los alimentos y las leyes de producción, sin importarles las hambrunas que constantemente se han provocado. Han hecho grandes fortunas aliándose con gobernantes corruptos y dictadores. Etc, etc. Qué os voy a contar. Os habréis fijado en que este párrafo es "el típico discurso antisistema". Pero es que esta es la realidad. El sistema capitalista es eso, y yo estoy en contra. ¿Cómo no vamos a ser antisistema?


Mucha gente tiene una opinión contra el sistema capitalista neoliberal. Se puede tener una opinión "tradicionalmente" contraria al capitalismo histórico, o bien se puede ser contrario al neoliberalismo actual, digamos lo que vino después del Keynesianismo o la Escuela de Chicago.
Durante la historia del capitalismo, son muchas las teorías y tendencias en cuanto a organización de la riqueza que han tenido lugar. Uno puede estar de acuerdo con parte de algunas de esas ideas, o a lo mejor con ninguna. Suponer que cuando uno está contra este sistema no tiene más ideas que la destrucción del orden por sí misma, o que no tiene un pensamiento construido sobre cómo podría ser la sociedad, o cómo organizar la riqueza y la producción de bienes, es una típica maniobra del pensamiento postmoderno dominado por los medios de comunicación propiedad de corporaciones. El 15m en ese sentido creo que representa un antes y un después en la discusión política pública, donde muchas ideas que estaban siendo ninguneadas han decidido mostrarse sin complejos y con la evidencia de que tienen algo que decir. Dar por sentado que muchas medidas y planteamientos sobre sistema alternativos no sean viables es demasiado suponer e ignorar, aunque no es extraño en nuestra época de pensamiento único.

Es absurdo por lo tanto suponer que un "antisistema" siempre es una persona violenta o relacionada a los enfrentamientos con la policía. Existe el antisistema pacífico, el teórico, el que construye hipótesis de cómo construir una sociedad mejor a través del trabajo, el que descubre que dentro de la ley se podrían hacer muchas cosas anticapitalistas que cambiasen parte de lo conocido. Un "antisistema" puede ser incluso un político de una lista electa, que cree en transformar el sistema desde dentro. Del mismo modo que los músicos de rock pueden ser personas ordenadas y tranquilas o todo lo contrario sólo dependiendo del carácter de cada cual, con las ideas políticas a todos nos ocurre lo mismo.

Viene muy a cuento comparar todas estas confusiones con el estereotipo que rodea por ejemplo al ideario anarquista: a pesar de que el anarquismo ha sido incluido en la asignatura de Historia en la educación secundaria, la mayoría no tarda en olvidar esos contenidos y desconocer por completo lo que significa el anarquismo. No por ser anarquista uno debe ser violento, y es bastante absurdo -y estúpido- confundir el anarquismo con las canciones de los Sex Pistols y los personajes de pandillas de películas de los 80.

Resumiendo, liberando a "antisistema" de sus connotaciones creadas por los medios, cogiendo la palabra en su puro significado, sí, somos much@s antisistemas, y no tenemos ningún complejo: estamos en contra de este sistema y queremos cambiarlo. Queremos una vida mejor con otras normas donde la economía y la política no estén por encima de la mayoría de la población, y que esa población pueda enfocar su vida de manera positiva hacia su comunidad, sin vivir con el pensamiento presionado por los problemas sociales que el sistema nos ha creado. Ser antisistema es una actitud positiva.


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