domingo, 15 de enero de 2012

¿15m y revolución naranja?

Desde el inicio de las movilizaciones que llamamos 15m ha aparecido en las redes y sitios web información sobre la posibilidad de que el movimiento sea una "revolución naranja", es decir, que haya sido planeado en un principio, o absorbido después, por grupos que para nada representan a sus ideas con la intención de dirigir, canalizar o diluir la disidencia, y así dejar paso a un escenario posterior en ésta se vea como algo inútil, que no lleva a cambios sociales. Por un lado, esta idea puede sonar conspiranoica, aunque por otro existen inquietantes coincidencias. Por ejemplo se ha escrito en blogs sobre Eduard Punset, Enrique Dans o Pedro Olalla, considerados por algunos como auténticos defensores del movimiento social, pero que al mismo tiempo resultan ser próximos a los sectores del mercado neoliberal en poco o en mucho. Enrique Dans, en su blog un constante defensor de los derechos del internauta y del movimiento 15m, es también asesor de sectores de inversión. Lógicamente, al menos cuesta imaginarse cómo se puede estar en ambos sitios a la vez. Eduard Punset por su parte, con su fama de bonachón y defensor de las emociones humanas gracias al progreso y la tecnología, pasó en su día mucho tiempo en varios partidos políticos y trabajando en el FMI, entre otras cosas. Pedro Olalla, escritor y estudioso helenista, antes de publicar un convincente video sobre la crisis que representarán los rescates financieros, apareció en un anuncio de la campaña "Esto sólo lo arreglamos entre todos", esa que el 15m en general acabó ridiculizando porque incide en culpabilizar al 99% de la población de la crisis que han provocado el 1%. También se han visto anécdotas curiosas, especialmente durante las primeras semanas de las movilizaciones en que los medios de comunicación hacían como que no veían: en los primeros reportajes, entre los entrevistados estaban individuos cuya posición social o ámbito de trabajo les relacionaba nuevamente con sectores financieros y de inversión, pero que casualmente pasaban por allí cuando estaba la prensa y dieron su descripción del movimiento a las cámaras como individuos anónimos. En algunos blogs han aparecido testimonios sobre actitudes sospechosas de algunos coordinadores de las acampadas, que aunque aparentemente anecdóticas, han quedado sin explicación. En esos testimonios parecía que por momentos había un grupo de personas interesadas por controlar los acontecimientos en las plazas y al mismo tiempo procurando no ser reconocidos. Curioso. También se ha puesto en duda la autenticidad de un movimiento que pareció surgir casi de la nada.

Sobre algunas de estas historias puede quedar la duda. No queda claro cuál es la verdadera posición de todas esas personas con nombres y apellidos conocidos acerca de su pasado o presente laboral y su actual opinión sobre el 15m y los movimientos similares en todo el mundo. Resulta chocante que ahora estén siendo favorables, y chocante es que en principio hagan buena prensa de las movilizaciones. Es difícil de creer que puedan no estar "de nuestro lado" y también difícil de demostrar. ¿Y si este movimiento estuviera manipulado? Es una posibilidad no demasiado descabellada, pues no sería la primera vez. Podríamos estar siendo víctimas de una ilusión. Pero, incluso si fuese así, tanto desde el principio como desde un poco después, queda algo que es cierto: tod@s nosotr@s queremos seguir movilizándonos, protestando e informando.

En estos movimientos hay personas que se han sumado a la protesta colectiva desde diferentes historias: algunos ya eran activistas antes, otros lo son desde ayer, hay muchos críticos con el sistema aunque no siempre activistas, y otros son simpatizantes conscientes de la situación, que pueden ser más o menos activamente informados. Muchos no estamos en Sol y ni siquiera en una capital. Tanto unos como otros podemos ser igualmente engañados si algo así estuviese ocurriendo. Y en el caso de que fuese cierto ¿cuál sería nuestra mejor acción? ¿Dejar que todo siga como está y abandonar la protesta, o seguir con ello?

En mi opinión, tanto si existe una manipulación para una "revolución naranja" como si no, lo mejor que podemos hacer es seguir protestando en la medida de lo posible. Primero, porque las razones que tenemos para ello son ineludibles. Segundo, porque debemos mantener visibles esas razones, incluso si se desvelase la existencia de dicha revolución naranja. Tercero, porque si seguimos protestando por esas razones y sumando a más gente, la posibilidad de dicha revolución naranja podría quedar anulada. Y cuarto, porque no podemos quedarnos de brazos cruzados y algo tenemos que hacer.

¿O no?