domingo, 26 de febrero de 2012

Los sueldos de políticos y empleados públicos.


Cuando en los medios de comunicación los políticos anuncian que bajan el sueldo mínimo de los trabajadores, el de los empleados públicos, y el de los directivos de empresas públicas, nos preguntamos cuándo se los van a bajar a sí mismos. Hace unos días la opinión pública estuvo criticando al capitán del barco encallado en Italia por abandonar la nave. Nuestros políticos hace tiempo que demuestran un ejemplo peor de irresponsabilidad. Decretan austeridad a todo el mundo menos a ellos. Hace poco los partidos con más poder se negaron por ejemplo a bajar los sueldos de ex-presidentes y ex-congresistas, incluso los que ya tienen otro -elevado- sueldo en empresas privadas. Y en algunos casos incluso se lo han subido.

Que los políticos se bajaran el sueldo es de imperativo moral básico. Son como la madrastra de la cenicienta, exigiendo sacrificio y austeridad arbitrariamente, para ellos dedicarse al despilfarro: incluso cierta alcaldesa dijo que Cenicienta era un ejemplo por soportar la humillación sin rechistar. Nadie que conozcamos nos merecería mucho de nuestro respeto si dirigiese así una familia. Con los políticos debería ser lo mismo, y sin embargo nos parece hasta normal, por tradicional, porque "siempre ha sido así". El conjunto de la sociedad tiene un poco la conciencia humillada de la cenicienta, pero no en nuestro cuento no hay hada madrina ni príncipe azul.

Cuando se habla de las cifras de esos enromes sueldos no podemos evitar compararlos con los de la gente de a pie: los políticos nos están diciendo que vamos a tener que apañarnos con sueldos base de 600 y pico euros, y puede que menos con la nueva reforma laboral. Deben de suponer que con eso vive bien una persoa o una familia. Pues que sean coherentes entonces: pongan ese sueldo a todos los funcionarios y a a los directivos de empresas públicas. Pero pónganselo también a todos los alcaldes, diputados, presidentes, senadores, secretarios y ex-diputados. Pónganselo por ley -¿por qué no?- a los directivos de bancos y multinacionales. ¿Por qué no? Si llevan mucho tiempo diciéndonos a los demás seres humanos que es lo que necesitamos para apañarnos. Además me imagino que con los que tienen ahora todavía les quedarán unos "ahorrillos".

O, si quieren, hagan esta otra idea: establezcan, definan cuánto es realmente lo que se necesita para vivir dignamente. No 640 ni tampoco 1000 euros. Sean sinceros, seguramente es al menos un poco más. O quizá no, pero seguro que no son 640. Pongan ese sueldo mínimo inamovible a todo el que esté trabajando en algo y que tenga que vivir en la sociedad de consumo que dicen gobernar. Sí, a banqueros y políticos también. ¿O es que las necesidades básicas, vitales, emocionales, culturales e intelectuales de un millonario son distintas por algún motivo del resto de mortales? ¿Por genética, quizá, como defendieron hace mucho Mariano Rajoy, y no hace tanto la CEOE?

No, ya sé que mi propuesta les sonará, sobre todo a los menos interesados en ella, a comunismo y todo eso. Si bien no me considero un comunista "con toques soviéticos" como dijo el señor Wert de los indignados, no escondo que soy de izquierdas, es obvio. A mí toda esta idea me parece de sentido común. Supongo que para definir bajadas de sueldos de los demás los políticos habrán echado mano de algún criterio más que la necesidad de mantener a los banqueros contentos. Que no, que en realidad no lo supongo, ya sé que éste es el único motivo que han tenido en cuenta.

Dicen políticos y periodistas en los debates que los sueldos de directivos públicos deben ser suficientes para que se los buenos expertos no se vayan todos a lo privado. Rodrigo Rato por ese motivo decía que en España los políticos están mal pagados, que los sueldos de los políticos españoles hacen que se escapen "los talentos". ¿Tendrá razón? ¿Será verdad que en España nadie se mete a la política por el sueldo, para enriquecerse? ¿Tendrá razón en que la política debe de hacerse por dinero y no por convicciones? Parece que los políticos no piensan lo mismo de los médicos, profesores y administrativos que despiden y a los que bajan el sueldo.

En mis reflexiones me pregunto qué pasaría si todos los sueldos de todas las profesiones fuesen muy parecidos (¡Huy! ¡comunista!), en base a un baremo sociológico de las necesidades y el poder adquisitivo para mantener el consumo. Mi opinión es que probablemente, al escoger oficio o carrera, mucho no lo harían por el dinero, al ser más o menos similar. Si el sueldo no fuese el motivo para escoger carrera, puede que se escogiese más fácilmente la vocación de cada uno: que hubiese más gente en trabajos que quieren hacer bien. Quizá podríamos vivir en un mundo donde más gente hace mejor su trabajo. Quizá así hubese menos trepas, intrusismo y avariciosos en todas las profesiones, incluyendo la política y la economía.

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