viernes, 30 de marzo de 2012

Ingenuidad



Cuando hay quien piensa que es una cuestión de si un partido u otro (por cierto, en España sólo existen dos, por lo visto), estamos muy atrás en la verdadera explicación de nuestras circunstancias: los políticos actualmente no representan ideales, ni mucho menos a las personas de a pie. Es de una gran ingenuidad pensar que empresas que venden ilusiones como el PP y el PSOE defienden formas justas de organizar la sociedad. También es de una gran ingenuidad pensar que sus formas de política en los últimos 20 años o más han sido muy diferentes. Es de una gran ingenuidad pensar que van a ser benevolentes y que no van a seguir comiéndole el culo a los más ricos del mundo. Y es de una gran ingenuidad pensar que esos más ricos del mundo no deben empezar a repartir todo lo que han acumulado, pues es de gran ingenuidad pensar que el mundo funciona bien actualmente, cuando la superficie de los paises que gobiernan el mundo es ínfima comparada con la superficie de los países a los que sus negocios han llevado al hambre, la guerra y el agotamiento de recursos.

Es también ingenuidad pensar que la crisis es sólo política interna de un país, ya que lo que pasa en España ya ha pasado en otros países en los últimos 30 años. Mucha gente no sabe que detrás del crack del 2009 estaban el mismo grupo de personas que detrás de la guerra de Irak, el conflicto de Palestina y el golpe de estado de Chile (Esto no es una conspiranoia y no hay que leer archivos clasificados para ver los nombres y apellidos, que están en la prensa común, ya que no me refiero al club bilderberg ni los iluminati, si no a la Escuela de Chicago, esa a la que seguían Lehman Brothers -por cierto el actual ministro de economía trabajaba para ellos- y muchos asesores del FMI en los últimos años).

Por último, es de gran ingenuidad suponer que el socialismo capitalista puede seguir llamándose pensamiento de izquierdas, como es de una gran ingenuidad pensar que el pensamiento liberal de derechas se basa en la justicia y el bien común. Es como llamar noche al día y día a la noche.

jueves, 1 de marzo de 2012

Radicales, extremistas, violentos y antisistemas.

Hace muchos años que la discusión política pública (o mediática) cae en lo que considero errores semánticos importantes. Veremos que además tampoco son casuales. Son los matices que se refieren por ejemplo a palabras como "antisistema" y "radicales". Su significado es en realidad bastante difuso, como lo es la intención de en realidad no informar ni explicar cuando se tira de estos términos. Vayamos por partes porque cada uno tiene su historia.

"Antisistema", como propuse anteriormente en el blog, se usa para un significado inventado, mitad cogido del lenguaje coloquial y mitad estereotipo de lo que no se puede conocer. ¿Qué es un antisistema?
¿Alguien que está contra el sistema? Entonces, Saramago y Gandhi son antisistemas, como tantos otros.
¿Es alguien que está contra todo sistema? En el estereotipo desinformado políticamente, antisistema son los anarquistas. Pero el anarquismo -que tampoco es un pensamiento violento o extremista por naturaleza- no siempre es "contra todo sistema", sino "contra todo sistema injusto" y a favor, por ejemplo, de sistemas asamblearios, aunque sea de forma temporal o instrumental para otros cambios. Sobre el anarquismo hay muchos estereotipos destinados a desinformar sobre lo que verdaderamente significa. También se usa la palabra antisistema de un modo similar por el discurso dominante para indicar que "no se puede estar en contra" del sistema. Ser antisistema significa ser extremista, violento y sociológica y políticamente ingenuo. Debería significar que uno está contra este sistema, pero al discurso dominante no le conviene que nos identifiquemos con Saramago, Galeano, Gandhi, Martin Luther King, etc.

Otro de los malentendidos etimológicos sobre pensamiento político es el uso de la palabra "radical" o "radicales". Se usa indistintamente para ideologías bien diferenciadas, o para posturas extremistas, o bien para actitudes violentas o vandalismo. Sin embargo el significado de la palabra "radical" es más sencillo: proviene de la raiz "radi"=raiz, valga la redundancia. Cuando se dice que un pensamiento es radical, nos referimos a que conlleva un planteamiento completamente diferente. Por ejemplo, hacer un cambio radical en tu vida. No está directamente relacionado con ser extremista. Indirectamente quizá. Pensamientos radicales son, por ejemplo, el socialismo, el conservadurismo, el anarquismo o el cristianismo. El extremismo es otra cosa que se puede añadir y depende de quien lo represente. Tanto el socialismo como el conservadurismo, el anarquismo o el cristianismo son ideologías que pueden ser llevadas con un espíritu moderado y sobre todo pacífico. Ser anaquista no te hace extremista, ni violento. Tampoco ser socialista, conservador o cristiano implican necesariamente ser violento, extremista, vándalo o practicar el odio. Son pensamientos radicales, porque proponen una forma concreta y diferenciada de ver la vida. Pero no tienen por qué ser pensamientos extremistas. Los pensamientos extremistas generalmente son subramas dentro de subramas de líneas más amplias de pensamiento que incluyen diversas subideologías que, en general, pueden ser pacíficas y tolerantes.
Extremismo es el nazismo, el estalinismo o la inquisición. El marxismo, la derecha, el socialismo o el cristianismo son ideas radicales, pero no son extremistas por sí mismas.
Es un descuido semántico garrafal decir que en una manifestación los altercados los produjeron "grupos radicales". Como mucho podemos asegurar que eran grupos de vándalos, que es la palabra correcta y neutral para esas acciones. No podemos decir que fueran radicales por varios motivos: generalmente los altercados los hace gente con la cara tapada, por lo tanto no los conocemos. Como seguimos sin conocerlos, no sabemos si son radicales o centristas. Sólo sabemos, en la exactitud lingüística, que hacen actos vandálicos. En este error semántico se confunde "radical" con "vandálico".

Incluso cuando se dice "violentos" estamos ante parte de error. Si bien un altercado implica acción violenta, en el más amplio sentido de la palabra, en el sentido de ímpetu y atropello, pero este sentido no siempre implica "agresión". Es seguro que es vandalismo, si se destruyen o dañan cosas, o se provoca desorden. Pero no es "violencia" en el sentido concreto de la palabra si no se agrede a alguien, y en muchas manifestaciones con altercados suele ser ese el caso. Sólo si se agrede a alguien (a un policía, a un viandante, a un manifestante) se puede hablar de "violentos". Por cierto, esto me lleva a pensar que, si bien en las manifestaciones de ayer hubo vandalismo, según estas explicaciones los violentos fueron los antidisturbios, pues agredieron a personas.