jueves, 31 de mayo de 2012

El sistema de la injusticia.

De tanto verlas, vuelve uno a ese punto donde ya no hace falta ver las noticias para confirmar lo que ya se sabe. Nos engañan, nos roban, nos estafan, nos reprimen, nos venden, nos desprecian, nos dejan morir, nos hipotecan. Y no, no es tremendista decir esto: es la realidad. Los hombres y mujeres en el poder, tanto en los escaños públicos como en las empresas a las que hacen caso, saben el mal que causan. Tanto si lo saben como si no, cuesta entender que sigan insistiendo en el expolio social a menos que tengan serios problemas de personalidad (falta de empatía, falta de autoconocimiento, simple maldad, etc). El sistema es mi enemigo, como siempre. No porque yo lo quiera, porque a mí se me ponga en las narices, sino porque con sus gestiones se empeñan en agredir a miles, millones de personas a las que considero iguales en derechos, que han pagado sus impuestos para mantener un bienestar público. ¿Podría haber otro sistema posible? Si no estás informado piensas que


no, pero si observas y analizas bien te das cuenta de que sería mucho más fácil organizar y financiar un sistema justo que el que tenemos ahora. 

Tanto la sanidad y la educación públicas en España son totalmente viables, ejemplo de eficacia a un coste más que razonable que sale de los impuestos de todas las personas que no hemos provocado la crisis. ¿Por qué se empeñan en destruirlo? Se mantienen los privilegios fiscales y las subvenciones del estado a la iglesia ¿Por qué? ¿Hasta cuando? ¿Por qué los políticos no se bajan el sueldo ya? ¿Por qué hay más políticos en España que médicos, bomberos y policías juntos, y son los políticos los que dicen que sobran médicos y profesores? Y así tantas y tantas mentiras. 

 ¿Cabe seguir dando el beneficio de la duda a un sistema que, a pesar de decir constantemente que estamos en circunstancias extraordinarias, no implante medidas extraordinarias de verdad? No las medidas extraordinariamente antidemocráticas como rescate de bancos, amnistías fiscales, retraso de la edad de jubilación, reducción de la sanidad y enseñanza públicas... sino medidas extraordinarias que no pongan a la gente en peligro de pobreza y desatención médica: ¿Por qué no se ordenan expropiaciones de las más grandes fortunas, esas grandes fortunas que se han hecho durante la bonanza de especulación que provocó esta crisis financiera? ¿Es demasiado comunista esta propuesta para un mundo con dos dedos de frente? ¿Qué causará más sufrimiento y destrucción del desarrollo: millones de personas en paro y los sistemas públicos de bienestar que tanto nos ha costado financiar, o pedirles a aquellos que son tan ricos que hasta da vergüenza, que aporten de verdad para salir del bache? 

 De un sistema en el que los ricos pueden hacer trampas para hacerse más ricos en los buenos tiempos y en los malos, y tenemos que cargar con todo los demás, sí, soy enemigo. Mucha gente somos enemigos de este sistema. La mayoría pacíficos. Porque tenemos razón. Llega un momento en que la información ha sido tanta que ya no hace falta ver continuamente las noticias. Está claro. Esto es una estafa. Mejor no ver las noticias todos los días para conservar el humor, que eso de momento no nos lo pueden quitar.


 

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