sábado, 2 de junio de 2012

¿Defender a los mineros o defender la minería?

Parece que ha tenido cierta polémica una entrada en el blog de AcampadaSol en que un grupo de medio ambiente aportaba su visión sobre el tema de la minería de carbón. En ella ponían por delante el apoyo a los trabajadores y sus familias, pero añade un análisis de la cuestión minera. Se ha difundido una agresiva respuesta de un grupo musical  que mucha gente ha tomado como suya. Creo que con este tema hay que ser cuidadoso y objetivo, y separar varias cuestiones: unas que son a corto plazo y otras a largo plazo.

En mi opinión, el análisis que hace el blog de AcampadaSol puede ser

 totalmente acertado y deberíamos haberlo sacado a colación hace años. No es una opinión muy popular el criticar la sostenibilidad de las minas de carbón, porque los mineros siempre han puesto mucha energía en defender su derecho al trabajo. Quede claro, por supuesto -sólo faltaría-, que no estoy en contra de que se mantengan los puestos de trabajo de la gente que los necesita. Pero al mismo tiempo, hoy igual que ayer, creo que tenemos derecho a analizar las estructuras empresariales y económicas en las que vivimos, que -no lo olvidemos- son la base del problema.

Si no pudiéramos criticar la sostenibilidad del carbón, acabaríamos defendiendo la burbuja inmobiliaria, las nucleares, el trabajo esclavo en fábricas de productos de consumo en países más pobres, el rescate bancario y las guerras, porque todo ello da trabajo. En estos tiempos debemos defender los puestos de trabajo, pero ello no debe impedirnos hacer un análisis sobre cómo debe ser nuestro futuro. La economía y el sistema de mercado en que vivimos han sido diseñados por los poderes económicos: ellos han decidido la economía injusta y han creado la crisis financiera; ellos también decidieron que nuestro sistema de trabajo y consumo se basaría en desigualdad social y destrucción de los recursos naturales; ellos han comprado nuestro futuro de mil y una maneras. Si tenemos un enemigo, serán ellos y no ese criticado post.

Tenemos que hacer una crítica a la sostenibilidad tanto del carbón como de otras muchas formas empresariales, por lo menos con la intención de que tarde o temprano captemos el mensaje de cómo queremos construir la sociedad. Nosotr@s y no los poderes económicos de la desigualdad. Me parece acertado que hayan señalado que el hecho de que la minería sea la única salida de esas comarcas lo que pone de manifiesto es que el desarollo en las mismas está bloqueado. Porque no creo que, de haber podido escoger mejor, todas esas personas hubieran escogido la mina directamente. Las minas, como otras muchas fábricas contaminantes en las que trabajamos, ni son propiedad nuestra, ni son un logro definitivo de las luchas sociales, sino más bien uno de los logros sobre el empleo conseguidos hasta ahora. Pero ese no es el final del camino.

No sé si en este blog o en otro que escribo desde antes del 15m, hablé alguna vez de que la historia de la lucha sindical lleva años estancada. Lo mismo, o similar, opina aquél señor que, ufano en su posición privilegiada, dijo que vivíamos en "el fin de la Historia", por motivos similares: la lucha social se había estancado. Hasta ahora, parecía haber desaparecido toda presencia importante de movimientos sociales críticos con el sistema. En mi opinión, la lucha obrera se fue estancando durante las últimas décadas asentándose en las cuestiones de defensa del puesto de trabajo y las condiciones laborales, el algunos casos convirtiéndose los sindicatos en poco más que buffetes de abogados de las plantillas de obreros afiliados. Sólo tímidamente se esgrimían propuestas como la jornada semanal de 35 horas, y sólo de forma más minoritaria aparecían en sindicatos anarquistas ideas consideradas utópicas como la jornada laboral de 3 horas como standard. Atrás quedaron en la historia reivindicaciones como éstas, que siguen teniendo sentido porque significan una crítica a un sistema económico y una exigencia de un reparto de la riqueza que, hoy más que nunca, es tan necesario como posible -en cuanto a cifras-. Pero todo eso siempre suena muy utópico.

Durante la época del ladrillo y las bonanzas de los 90, la mayoría de la gente no estaba dispuesta a perder su tiempo posicionándose de forma crítica contra el sistema. Quizá debieron hacerlo entonces. Puede que muchas personas hayan empezado a protestar ahora al verse sin trabajo, pero entonces no quisieron escuchar ningún argumento. "Las cosas iban bien", pero ya había muchos "antisistema" advirtiendo que todo eso era una estafa, que era destructivo y que tarde o temprano sufriríamos las consecuencias. La lucha social pareció desaparecer. Era "el fin de la historia". Y ahora, mucha gente que antes no veía motivos para protestar, ha abierto los ojos. Y esto es -yo creo- el 15m.

Así que, si podemos lanzar cualquier descalificación a un análisis en un blog, con tanta importancia como cualquier otro, con el argumento de que su visión está lejos de la verdadera lucha social, quizá antes debamos preguntarnos si defender el carácter empresarial de un sistema obsoleto, corrupto, insostenible y destructivo, aunque nos de puestos de trabajo, no está igual de alejado de esa lucha. Al menos de la que defendemos muchas personas que -también- defendemos el derecho al trabajo. No creo que defender los puestos de trabajo sea excluyente de intentar recuperar la soberanía sobre nuestro futuro y cómo queremos que sea. Creo que sería absurdo hacer una guerra entre obreros y el 15m por este motivo.


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