jueves, 12 de julio de 2012

De libro de historia.

Hace tiempo leí sobre una isla del Mediterráneo, la cual, por lo visto, traía de cabeza al rey que mandaba sobre ella porque de sus habitantes no se recaudaban los impuestos que el monarca quería. La razón es que en ella había numerosos castaños, por lo que los habitantes se habían acostumbrado a esos frutos secos como parte importante de su dieta, y como estaban bien alimentados, no veían la necesidad de hacer trabajos extra. Para acabar con su rebeldía, se mandó cortar gran parte de estos árboles, así los habitantes serían dependientes del comercio para seguir bien alimentados. Esto siempre lo recuerdo como ejemplo de esa frase pro-sostenibilidad y soberanía alimentaria que reza "los pueblos que no producen sus propios alimentos estarán condenados a morirse de hambre". Hace años que el FMI obligó, entre otros muchos países, a Haití a eliminar los subsidios estatales a su producción de arroz, y permitir la entrada libre en su mercado a los arroces producidos en EEUU, los cuales seguían subvencionados por su gobierno (1). Lo que está ocurriendo con el anuncio de la retirada de ayudas al carbón es muy parecido. Por lo visto Alemania planea reabrir sus minas de carbón, que llevaban tiempo cerradas, dado que se calcula que el consumo de carbón aumentará en el futuro. Así que quizá deja de ser una casualidad que este recorte de ayudas se anuncie justo cuando el gobierno español ha aceptado el rescate para España.

Esta interesante coyuntura, explicada en algunos blogs, pone en evidencia que los planes de este gobierno, una vez más, no son la estabilidad económica y la independencia productiva de nuestro país. En un post anterior mencioné que se había hecho obvio que España había comenzado un proceso de reforma de acuerdo a una "terapia de choque" tal como gustan de llamar los ecnomistas fans de Milton Friedman, o "doctrina del shock" como la llama la periodista Naomi Klein. En estos procesos, un grupo de economistas internacionales o nacionales cercanos al grupo ideológico del "friedmanismo" o libre mercado total asesoran a un gobierno para que tome medidas impopulares, privatice y reparta beneficios entre ellos, e invente nuevas formas de dinero rápido y abundante derivadas de las crisis sociales. No son reformas para mejorar la economía ni el bienestar de los países, sino para aplicar ideas de saqueo rápidas de situaciones de crisis.



Esto es lo que están haciendo en España. Tiene todos los ingredientes descritos por Naomi Klein en su teoría de la doctrina del shock:
-Una situación de crisis que se aposenta en el pensamiento colectivo en forma de miedo
-un gobierno abiertamente neoliberal
-recortes sociales en bienestar y derechos
-no tocar los privilegios de estamentos privilegiados (iglesia, banqueros, etc)
-movimientos masivos de dinero público a manos privadas
-represión de los manifestantes que protestan por parte de las fuerzas de seguridad del estado


El episodio del día de ayer fue de libro de historia, similar a los vividos en Grecia, y casi calcado de algunos relatados por Naomi Klein: dentro del parlamento el partido dominante se despachaba anunciando medidas económicas que castigan a los más castigados, y los partidarios del presidente le aplaudían, como si recortar el estado del bienestar fuese un triunfo. Han aprobado medidas que ellos mismos criticaban en campaña antes de las elecciones e incluso sólo hace unas semanas. Fuera, los antidisturbios pasaron desde el mediodía hasta la noche atacando a los manifestantes con porras y pelotas de goma, hiriendo a personas de todas las edades, algunas que pasaban por allí u otras que se encontraban por la calle, en resumen, sembrando el terror en las calles.

España ya no puede compararse con el país aparentemente democrático que parecía ser durante la bonanza de los últimos años. Y lo peor sólo acaba de empezar, porque con la destrucción de la economía que representan las nuevas medidas, el bienestar social y la estabilidad económica bajarán drásticamente y el descontento no ha hecho más que empezar a aumentar. El resultado a largo plazo será el empobrecimiento del país y la dependencia de decisiones exteriores de la UE y el FMI, presumiblemente, por la experiencia, manipuladas por los lobbys empresariales y de inversión -como hasta ahora-. España será otro de esos países lo suficientemente pobres como para que, en próximas décadas, sus habitantes y gobiernos consideren una bendición que empresas extranjeras hagan negocios en condiciones injustas en su territorio, y los gobernantes serán aún más fáciles de sobornar. Lo más irónico de todo es que muchos de los votantes del partido que dirige este gobierno se consideran grandes patriotas. Bravo.

(1): Una de las primeras entradas de este blog trata sobre los problemas agrarios en todo el mundo y cómo el sistema ha manipulado nuestra relación social con la producción de alimentos.

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