jueves, 9 de agosto de 2012

Gordillo VS Mercadona

La acción del SAT en dos supermercados ha dado un interesante y rico tema de conversación a la sociedad española y a internet. Sólo por eso, la acción ha tenido "éxito" porque probablemente esa era parte de su intención. El tema tiene muchas ramificaciones a mi jucio interesantes.



Es obvio, aunque muchos no lo quieran ver, que no es una mera acción vandálica basada en un supuesto comunismo igualmente vandálico: el objetivo (grandes superficies) no es aleatorio. No tiene sentido comparar esta acción con el robar en una tienda o robar al vecino. Desde hace varias décadas, los supermercados de grandes cadenas están en el punto de mira de los análisis de izquierdas y los movimientos antiglobalización. No es un simple ataque a la propiedad privada, ni por supuesto -como dirían neoliberales- un ataque de celos a empresarios de éxito, sino una crítica al sistema de reparto de riqueza. En las ideas de izquierda, no siempre se está contra la propiedad privada de por sí, sino al exceso de lucro: no es lo mismo tener propiedad privada para una vida digna, incluso holgada, que tener 20.000.000.000 de beneficio al año como algunas empresas. No se puede comparar. En éstas últimas décadas de capitalismo sin regulación y pensamiento único, se ha venido obviando que las grandes acumulaciones de riqueza ponen en peligro la estabilidad de la economía y la justicia de la sociedad, y eso lo estamos comprobando ahora con esta supuesta crisis.

La acción contra dos supermercados de grandes cadenas es una acción política y no méramente vandálica. Las grandes cadenas y multinacionales de la alimentación son tan responsables del actual sistema económico y la globalización inhumana como los bancos internacionales y los políticos corruptos. Me alegra que por fin podamos entrar a esta parte del debate, en la cual el movimiento antiglobalización lleva poniendo el acento desde sus inicios. La decisión del SAT de realizar la acción en locales de esas empresas responde al mismo sentido que tendría expropiar a los bancos que defraudan hacienda, reciben rescate y aún son reticentes al crédito. Las grandes cadenas de alimentación han estado robando en medio mundo, desmantelando las estructuras de empleo y corrompiendo las instituciones políticas internacionales. La mayoría de la gente aún no ha llegado a esa parte del análisis del sistema. Hay mucha bibliografía al respecto y podéis empezar por este artículo de Esther Vivas o este que publiqué al inicio de este blog. También recomiendo leer libros de Susan George, o especialmente éste de José Bové y François Dufour. En concreto en el artículo de Esther Vivas se menciona a las distintas denuncias de malas prácticas, acoso laboral y corrupción por parte de la misma Mercadona, que pueden encontrarse en algunos sitios en internet. No es un objetivo inocente y exento de culpa en la situación social.

En cuanto a las críticas a Gordillo, si bien no soy un seguidor en profundidad de su persona o carrera, creo que hay que considerar coherente por su parte el haber hecho esta acción, pues ya había hecho otras en la misma línea antes de convertirse en el alcalde que lleva siendo 32 años. El SAT expropió tierras a terratenientes en respuesta a su situación de necesidad. No debe sorprender que hagan ahora esto en el momento en que nos encontramos. Por lo demás, respeto enormemente las fórmulas de política municipal de Marinaleda de que tengo conocimiento. Yo también creo que son un ejemplo a seguir por el resto del país.

Personalmente, no es que crea que ahora haya que "empezar a robar" o algo por estilo, sino que esas empresas ya deberían haber sido expropiadas hace tiempo, sino haber dejado de existir.Lo que ha hecho el SAT es anticiparse a las decisiones que debería estar tomando un gobierno democrático. Están poniendo el acento en que este sistema y el actual gobierno han perdido legitimación. Salen las voces críticas diciendo que en una democracia y un estado de derecho no se puede uno tomar la justicia por su mano. Pero es que yo tampoco creo que esto sea una democracia ni un estado de derecho. En una verdadera democracia, para empezar, deberíamos tener referendums regulares, como tienen en Suiza. Claro que Suiza guarda el dinero de medio mundo, incluso del crimen organizado y los defraudadores de hacienda.  ¿Nos da esto una idea de lo que quieren decir algunos con democracia? En una democracia verdadera, los bancos que han recibido rescates habrían sido obligados a pagar sus impuestos defraudados y a agilizar el crédito social al que están obligados, y dejarían de cobrar las hipotecas cuando se quedan con las viviendas. Tampoco se indultaría a imputados en casos de corruptción y prevaricación urbanística, como ha ocurrido justo en los últimos días. A casi todos nos parece ridículo que la justicia arme tanto revuelo por la sustracción de 9 carros de comida de un supermercado, y sea tan paciente y laxa con casos millonarios de corrupción. Pero es que ya sabemos lo que significa su "estado de derecho". Muchos consideramos que "la democracia" y el "estado de derecho" actuales son ilegítimos y deben ser cambiados. Respetarlos no es lo que más nos gusta, aunque lo hagamos para evitarnos problemas. no es que lo quisiésemos infringir simplemente por ponernos en contra, sino que en realidad hay muchas cosas que consideramos que deberían ser legales y otras que tenemos que soportar deberían ser ilegales. Por ejemplo, debería ser legal dejar de pagar la hipoteca si se quedan con tu casa, y debería ser ilegal la política del actual gobierno y las presiones de la troika. Respetaríamos más gustosos una democracia y una justicia de otra manera, o una en cuya creación nos hubieran dejado participar democráticamente. Pero las actuales no nos dejan duda de que nos están timando, engañando y oprimiendo.

Vivimos bajo un gobierno que muchos consideramos ilegítimo, por haber faltado al programa electoral que ofrecieron, por ignorar las soluciones económicas que muchos sectores y especialistas vienen proponiendo hace años, y por ser un instrumento al servicio de la troika del FMI y los lobbys financieros. Estamos bajo una crisis ficticia que no hemos creado y nos la están haciendo pagar, en la que se recorta al pueblo pero no se baja los sueldos a los políticos, que incluso cobran dietas que no necesitan por valores superiores a lo que han establecido como sueldo mínimo de los trabajadores, que es inferior al europeo. ¿A quién puede extrañar que alguien piense en robar a una gran empresa o atracar a un banco?  Era de esperar que mucha gente se pusiera del lado del SAT. Si en la bonanza del capitalismo no hay regulación, mucha gente tomará la decisión de que con el hambre no hay ley. Si bien la acción del SAT ha sido meditada y organizada, no será de extrañar que la crisis que nos impone la troika nos lleve al punto de que acciones individuales similares surjan espontáneamente. De hecho, el nivel de criminalidad y robo ya ha aumentado en los últimos 3 años, y seguramente seguirá haciéndolo. A la cárcel irán los desesperados, pero seguirán libres los culpables de la crisis.



Actualizado: Tengo que enlazar a esta entrevista a Gordillo que me parece muy interesante, para entender su postura directamente.

Actualizado: a partir de lo que Gordillo explica sobre su sueldo en la entrevista -que de su sueldo de 3100 dona unos 800 a diversas ONGs y causas sociales- creo que puede quedar anulada la crítica que se le hace diciendo que debería donar parte de su sueldo, porque ya lo está haciendo.

Muy recomendable este artículo en defensa de la acción del SAT.

Interesantes también los artículos sobre el concepto legal de hurto famélico recogido en las leyes españolas, según los cuales este asalto quedaría exento de penalizaciones.

1 comentario:

  1. En líneas generales estoy totalmente de acuerdo con tus reflexiones. Solo te haría una matización: es necesaria la nacionalización de la Banca (que puede hacerse progresivamente y respetando las formas de esta "democracia" tomando el control el Estado de los bancos a los que es necesario rescatar con fondos púiblicos) para que estos bancos respondan a los intereses de los ciudadanos y no a los interes privados de sus accionistas.

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